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ANSIEDAD POR SEPARACIÓN

Además de la adecuada nutrición, cobijo y cuidados sanitarios, el perro tiene otras necesidades inherentes a su naturaleza que también deben ser cubiertas. Una de las más importantes es la necesidad de contacto social.

El perro desciende directamente del lobo, y al igual que éste, se comporta como un animal gregario que requiere del contacto permanente con su manada. Su nueva familia será su “manada”, y con ella establecerá lazos afectivos muy estrechos. No obstante, del mismo modo que el aislamiento de un perro puede ser muy perjudicial y estar asociado a problemas de conducta serios, lo puede ser también el exceso de apego hacia alguno de sus propietarios.

Los problemas de conducta relacionados con la separación de sus dueños, cuyo principal exponente es la conocida ansiedad por separación, están relacionados con un apego excesivo generalmente hacia uno o más miembros de la familia.
La ansiedad por separación es un problema de comportamiento relativamente frecuente de los perros. Se trata esencialmente de una reacción de ansiedad, que se produce en algunos perros al ser separados de sus propietarios. Sus manifestaciones más habituales son el exceso de ladrido y gemido, los destrozos en casa y la eliminación de orina y/o deposiciones dentro de la misma. Estas manifestaciones se observan incluso si la separación es breve.
Por lo general al regresar los propietarios a casa, el perro puede manifestar una actividad y excitación desmedidas. No obstante, también puede adoptar posturas de sumisión, especialmente cuando hay destrozos o eliminaciones recurrentes. Un error frecuente es interpretar dichas posturas cuando ha orinado o ha hecho destrozos dentro de casa como una señal de culpabilidad o de aceptación de que ha hecho algo que está mal. No debemos “humanizar” dichas señales otorgándoles significados que no tienen.

Un perro bien socializado utilizará con sus propietarios el repertorio de señales visuales, vocales, expresiones faciales y posturas corporales que utilizaría con miembros de su propia especie. En este caso se trata de una señal de sumisión ante un “dominante” que emite o ha emitido en el pasado señales de agresividad en un contexto similar y que utiliza para evitar un conflicto y/o como indicador de miedo.

Asociar las señales comunicativas propias del perro con valores morales o éticos propios de la especie humana, nos impide comprender la base de su conducta y actuar adecuadamente frente a ésta. Para poder tratar con éxito la ansiedad por separación es muy importante entender que el perro no actúa por venganza o por despecho a haber sido abandonado. La amplia investigación llevada a cabo en todo el mundo sobre el tema demuestra que los ladridos y los destrozos que aparecen cuando el perro se queda sólo son única y exclusivamente una manifestación del estado de ansiedad que padece en esos momentos.

No todos los perros que destrozan cosas, ladran o hacen sus necesidades fuera de sitio sufren ansiedad por separación.
Para poder identificar un problema de ansiedad por separación, como sabéis, el perro debe manifestar los síntomas sólo cuando el propietario se encuentra ausente o no está a su alcance y se debe presentar también en las salidas de corta duración.

El diagnóstico de ansiedad por separación se realiza en base a la presencia de una o más de estas manifestaciones clínicas, en ausencia del propietario, considerando que la condición básica que sustenta este comportamiento es la existencia de un fuerte vínculo de apego hacia uno o más de los integrantes del grupo familiar, y a la exclusión de una conducta alternativa o de otro diagnóstico médico.

Por suerte, la ansiedad por separación puede ser tratada. El veterinario especialista en comportamiento, una vez diagnosticado el problema, valorara el uso de medicación ansiolítica e indicará una serie de pautas a la familia para eliminar el problema y favorecer la independencia de su perro.